22 Mar La gran mentira de la multitarea
Lunes, 08’00 AM, entras en tu despacho, enciendes tu ordenador y comienza la función.
Al abrir el correo comienzan a saltar notificaciones y te dispones a responder a tu jefe, sin embargo justo antes te llaman al teléfono, es un cliente…bueno pues hablas, cuelgas y entra tu compañera porque tenéis que meteros en la reunión ya… wow tío, que dinámico todo, en 10 minutos la de cosas que se han hecho… Efectivamente, no has hecho nada, de hecho recuerda que al final ni le has mandado el correo a tu jefe y te va a caer encima en breve. ¿Por qué sucede todo esto? Pues por una de las mentiras mejores vendidas de nuestro tiempo: el multitasking, la multitarea.
Para empezar, vamos a darle algo de solidez a la afirmación con ciencia, y es que diversos estudios de entidades punteras en Psicología y Neurología (que la verdad no os voy a enumerar, tendréis que fiaros) afirman que el cerebro humano es incapaz de centrarse en dos cosas a la vez.
No lo llames multitarea, cuando quieres decir cambiar de asunto rápidamente.
Bien, aquí el matiz es importante ya que sí, efectivamente podemos hacer dos cosas a la vez, pero de manera mecánica.
Por ejemplo podemos caminar y comer chicle, por ejemplo podemos escuchar música y cocinar callos, sin embargo si nos centramos en cómo estamos comiendo chicle nos vamos parando, o si nos ponemos a recordar cuánta agua había que echarle a los callos, la música como si no existiese. Lo que hacemos en la mayoría de ocasiones es pasar de una cosa a otra rápidamente, que no es lo mismo.
La multitarea llegó, vio y venció porque nos cuadraba de manera genial a nivel business, ya que daba la sensación de que ahora sí que éramos productivos y eficientes en la era en la que todo se ha vuelto inmediato. De hecho, la locura ha llegado a tal nivel, que se establece como factor de selección en procesos o como valores del candidato en un currículum.
Pues no, no solo la multitarea en sí es de dudosa existencia, sino que es perjudicial para la propia productividad, ya que al final no es más que una peligrosa acumulación de cabos sueltos y un aumento innecesario de la ansiedad.
Contra ello, absolutamente lo contrario.
¿Cómo podemos mejorar profesionalmente? Desde luego no picoteando entre horas, sino sentándonos a comer a las horas adecuadas, es decir concentración, abordando una tarea y dedicándole nuestra atención por entero, y en todo caso teniendo como único límite la propia planificación y el lógico paso del tiempo, acabado el cual pasaremos a dedicarle nuestra atención completamente a la otra cosa.
¿Y qué hago si me llaman/escriban/molestan mientras? Efectivamente, este no es un mundo perfecto, a lo mejor no nos falta tiempo para hacer las cosas sino que queremos hacer demasiado para nuestro tiempo.
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